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Aquí hay sexo: Instrucciones para sobrevivir los primeros besos

Aquí hay sexoUno de mis amigos besó a una chica por primera vez a los 10 años, titán de la precocidad. Los demás llegamos a ese país poco a poco.

 

 

Yo esperé varios años más e incluso conozco tipos del barrio que rozaron peligrosamente los 20 años sin conocer otros labios más que los suyos. A ojos del mundo moderno es terrible.

Por suerte la cura para la virginidad labial es rápida y barata, pero eso no le quita drama. Tampoco ayuda la presión social, el grupo esperando mientras uno se esconde en la casa en el árbol o en alguna puerta amiga, los cuchocientos ojos volteados hacia acá.


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     del blog de
   Diego Arguedas

 

El primer beso es traumático porque nadie sabe qué está pasando. Es como tratar de cazar luciérnagas de día. Las manos se mueven torpes buscando algo que no encuentran, la lengua (las lenguas, porque ahora hay que lidiar con dos) es peso muerto y si tienes suerte realmente te atrae la persona que tienes en frente.

Yo tuve la dicha extraña de que mi primer beso fue con una chica que realmente me gustaba, pero eso no simplificó nada. Al final, lo único que importa es tachar el primer beso de la lista.

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Con cada primer beso, con cada nueva novia que nos pasa por la vida, es repetir ese capítulo nefasto. Claro, en una menor escala. Ya no hay (tantos) nervios ni los vecinos asomados por el portón, pero existe la incertidumbre. Antes del beso no sabemos nada.

Hola estos son mis labios. Hola estos son los míos. Ah, qué bueno, movamos la lengua así. No, mejor de esta manera. Pero… Dale, que me gusta así. Ok, pero entonces te muerdo esto. Ah, no. Y qué tal mi mano…

Hay parejas que son beso-compatibles, pero al principio la mayoría juega el dame-y-doy. Los primeros besos son casi siempre una negociación secretísima, muda y deliciosa. ¿Por qué? Porque no hay dos personas que besen igual.

Para gustos…

Una amiga decía que el hombre moderno no sabe besar porque usamos demasiada lengua. Puede que tenga razón, pero tampoco son escasas las mujeres generosas en ese aspecto. “Pobre chica, le da miedo guardar la lengua en su propia boca”, habrá pensado más de uno. Y otros por su parte pensarán que no es suficiente.

No hay otra opción más que limar asperezas y aprenderse mutuamente. Habrá quien falle en el camino y como mi amigo Ken, los mandarán de vuelta a las ligas menores: “Siga entrenando y llámeme en dos años”. Pero descubrir el cuerpo de la pareja puede ser fantástico.

En ese proceso muchos quedarán decepcionados. Ella llegará a quejarse con sus amigas que él no abre la boca y algún chico dirá con amargura que su novio mueve mucho las manos. Pero también habrá quien gane. Si no es así, ¿cómo explicar la amplia popularidad mundial del beso?

Cierren los ojos y déjense ir: estas luciérnagas se cazan a oscuras. En última instancia, si no besa bien, no pierda la fe. Tal vez en la cama se redima.

Diego Arguedas

Si se rompe o se extira el himen dejas de ser virgen. Pero la membrana no solamente se rompe tras haber sido penetrada, también puede ocurrir al practicar algún deporte. Ver: El Himen

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