Besar. Comienza explorando suavemente con tus labios los de la otra persona. Inclina la cabeza a un costado, abre la boca. Desliza lentamente la lengua en la boca del otro. Lea más sobre el beso.
Los Cinco Datos Básicos de las Enfermedades de Transmisión Sexual
Las ETS o enfermedades de transmisión sexual, pueden ser una consecuencia perjudicial del sexo.
Aquí hay sexo: Niño, ¡eso no se toca!
Una amiga me contó que le tocó reemplazar a una maestra de kínder. En una de esas mañanas locas uno de los chicos, un niño de 4-5 años, estaba curioseando su pene con toda tranquilidad. Mi amiga se escandalizó un poco y le pidió que dejara de hacerlo, pero él le contestó: “¿Por qué?”
Cierto, una aula de kínder es difícilmente el lugar para exploraciones anatómicas, pero dudo que la reacción hubiese sido diferente en otro contexto. Me puedo imaginar la voz aireada de mis vecinas sesentonas: “No no, mijito, no sea cochino. No se toque el pene…”.
Hay niños aquí: escondan todo lo que sea sexo. Es más, ¿quién se ofrece a disfrazarse de cigüeña para la Feria de Ciencias?
Mi amiga después se sentía culpable: “Tuve que darle alguna respuesta tonta, pero lo que siento es que le arruiné la inocencia de su curiosidad”. Porque esa es la clave: para los niños el sexo –y la sexualidad- no es una guarrada, es algo nuevo e interesante.
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“Papá, ¿cómo nacen los niños?” es, según entiendo, la kriptonita del padre de familia moderno. Es más fácil contestar qué es la democracia, por qué hay gente pobre, quién mató al monseñor Romero que deletrearles el sexo a nuestros hijos.
No culpo a nadie: yo mismo temblaría buscando las palabras. Pero, ¿a qué le tememos?
Cinco años tal vez no sea una edad apropiada para aprender de Kama Sutra, pero es perfecto para hablar sin miedo: bueno, esta es tu vagina y funciona así y asá. Los chiquitos tienen algo diferente que se llama pene.
Y tal vez después: “bueno, así como a vos te parece lindísima la nena esa, hay hombres que les gustan los hombres. ¿Qué pensás de eso?” Se sorprendería uno de lo poco discriminatorios que pueden ser los niños.
En mi país, Costa Rica, una reforma a la educación sexual avanza contra viento, marea e Iglesia. El sexo es placentero, los condones son necesarios y la homosexualidad no es una enfermedad. ¿Por qué cuesta tanto?
Tal vez los opositores de la educación sexual de calidad deberían debatir con los mismos niños. Entonces, cuando uno de estos personajes suelte un clásico como: “La información sexual promueve la promiscuidad y destruye la sociedad” uno de esos diablillos le pueda responder: “¿Por qué?”
Diego Argedas
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Hablemos de Amor es una producción de Radio Nederland elaborada desde un enfoque holandés sobre sexualidad y salud sexual

